Los productos de limpieza suelen venderse en botellas con tapón, pulverizador y caja. Todo eso se convierte en basura en poco tiempo, aunque el contenido dure bastante más. Por eso es útil fijarse en el envase antes de decidirse por un jabón o un limpiador. Una elección más sencilla puede ahorrar muchos envases a lo largo del año.
Empieza por revisar cuántos productos distintos tienes en casa. Es habitual tener un limpiador para cada superficie, aunque uno solo sirva para varias. Un único producto multiusos, bien elegido, puede sustituir a varios envases. Antes de comprar algo nuevo, comprueba si de verdad lo necesitas. Así el armario de la limpieza queda más despejado y es más fácil encontrar lo que buscas.
Qué mirar en el envase
Prefiere las presentaciones más simples, con una sola pieza de material y pocos añadidos. Una pastilla de jabón envuelta en papel fino suele generar menos residuos que un líquido en un frasco con dosificador. Los formatos concentrados o de recambio permiten volver a llenar el mismo envase. Cuantas menos capas de envoltorio haya, mejor.
Otra opción es comprar el producto en un envase grande y trasvasarlo a uno pequeño que ya tengas. Así el frasco de uso diario se reutiliza y solo cambia el recipiente grande. Etiqueta bien el frasco pequeño, para no confundir su contenido con otro. Nunca mezcles productos distintos en un mismo envase ni uses botellas de bebida para guardarlos.
Fíjate también en el tamaño. Un envase grande de un producto que usas mucho suele necesitar menos material por cada uso que varios pequeños. Solo merece la pena si lo vas a gastar antes de que se estropee. Si dudas, elige un tamaño mediano y pruébalo antes de comprar más. Guarda el producto en un lugar fresco y seco, con la tapa bien cerrada.
Cuando se termine el envase, lávalo y decide si puedes reutilizarlo. Un frasco de cristal o un bote resistente sirve para guardar tornillos, botones o pinzas. Los envases muy estropeados o rotos no tienen otro uso y hay que desecharlos. Aun así, cada producto que se compra con menos envase supone un pequeño ahorro que se suma con el tiempo.