Reutilizar una botella bonita para regalar aceite casero

Ilustración de un paisaje

Una botella de cristal con una forma bonita merece una segunda vida antes de tirarla. Puede convertirse en un envase de regalo original, lleno de un aceite aromatizado hecho en casa. Este tipo de detalle gusta porque es personal y no lleva envoltorios innecesarios. Además, se prepara con muy pocos ingredientes y algo de paciencia.

Elige una botella limpia, de cristal grueso y sin grietas ni bordes rotos. Mejor si tiene un cuello estrecho y un tapón que cierre bien, ya sea de corcho o de rosca. Quita la etiqueta con agua templada y jabón y frota los restos de pegamento con un paño. Si queda olor, llena la botella con agua y jabón y déjala reposar un rato.

Secar bien antes de rellenar

El interior debe estar completamente seco antes de echar el aceite. Cualquier gota de agua que quede puede estropear el contenido con el tiempo. Deja la botella boca abajo sobre un paño limpio hasta que no quede humedad. Comprueba con un papel de cocina que no haya gotas en el cuello.

Para aromatizar el aceite, usa ingredientes muy secos, como hojas de laurel, romero seco o granos de pimienta. Evita los ingredientes frescos y húmedos, porque el agua que contienen no combina bien con el aceite. Introduce las hierbas en la botella y vierte el aceite despacio, con ayuda de un embudo. Deja un pequeño espacio libre en la parte alta del cuello.

Cierra bien el tapón y limpia el exterior con un paño para que no quede pegajoso. Ata un cordel o una cinta de tela alrededor del cuello, y añade una tarjeta escrita a mano. Anota en ella el contenido y para qué platos sirve, como ensaladas o verduras asadas. Así quien lo reciba sabrá enseguida cómo usarlo.

Recomienda guardar la botella en un lugar fresco, lejos de la luz directa y del calor de los fogones. Sugiere también consumir el aceite sin demasiada tardanza. Cuando la botella se vacíe, puede lavarse y reutilizarse de nuevo para otro fin. Un regalo así genera muy pocos residuos y alegra a quien lo recibe.